Maquinaria de producción
Hornos, amasadoras, laminadoras, divisoras, fermentadoras y equipos auxiliares: transmisión, engrase, mandos, seguridades y control de temperaturas.
Plan preventivo
En un obrador conviven cuatro instalaciones que suelen gestionarse por separado: la maquinaria de producción, el frío, la climatización y la electricidad que sostiene a todas. Cuando cada una tiene su proveedor, nadie ve el conjunto y las averías se repiten.
El planteamiento aquí es el contrario: un único plan preventivo coordinado para todo el obrador, con inventario de equipos, revisiones ordenadas por prioridad e historial técnico de lo que se hace en cada visita.
Zona de actuación: Málaga y provincia
Hornos, amasadoras, laminadoras, divisoras, fermentadoras y equipos auxiliares: transmisión, engrase, mandos, seguridades y control de temperaturas.
Cámaras de conservación y congelación, condensadores, evaporadores, desescarche, puertas y control de temperatura.
Equipos de la zona de obrador, tienda u oficinas: filtros, baterías, desagües y regulación por temporada.
Cuadro general, protecciones, apriete de conexiones, identificación de circuitos y revisión de puntos calientes.
Listado real de lo que hay en el obrador, con ubicación y datos de placa. Sin inventario no hay plan, solo visitas sueltas.
Una primera revisión define qué está bien, qué necesita corrección inmediata y qué puede esperar a una intervención programada.
Se ordena por impacto en producción y por riesgo: no todos los equipos merecen la misma frecuencia de revisión.
Frecuencias distintas según equipo y estacionalidad, agrupando trabajos para reducir desplazamientos y paradas.
Registro de cada intervención, sustitución y comprobación, de modo que las decisiones futuras se tomen con datos y no de memoria.
El calendario de un obrador en la provincia no es plano. El frío y la climatización exigen revisión antes del verano, cuando la temperatura ambiente pone a prueba condensadores y equipos exteriores; la maquinaria de producción, en cambio, marca sus propios picos en las campañas de mayor volumen.
El plan se ajusta a ese ritmo: se adelantan las revisiones críticas a los meses previos a cada pico y se evitan intervenciones programadas en las semanas de máxima producción.
Cada visita deja constancia escrita: qué se ha revisado, qué se ha corregido, qué material se ha sustituido y qué conviene vigilar de cara a la próxima intervención.
Ese historial técnico se entrega como documentación del obrador y sirve para ordenar las decisiones: cuándo toca revisar cada equipo, qué elementos se repiten en las incidencias y en qué momento compensa sustituir una máquina en lugar de seguir reparándola.
Envíanos los datos del equipo y de la instalación y valoramos la intervención que corresponde.